Seleccionar página

Las zonas arqueológicas de México, y en particular, del occidente del país, son espacios culturales e históricos que guardan una esencia e imagen única, remiten a volver a vivir el pasado cultural de los territorios que fueron habitados por grandes civilizaciones.

la-campana-3

A diferencia del sureste del país, son poco conocidas las zonas arqueológicas, pero cada una tiene un pasado particular, algunas son más antiguas, otras presentan una arquitectura única y además las hay con una combinación entre estos dos elementos. Un ejemplo es La Campana.

La Campana es sólo una porción de lo que originalmente era un asentamiento prehispánico muy importante, cuyo nombre se supone fue Almoloya. Fue un centro de control político-económico y religioso de gran tamaño.

Tiene su origen en épocas muy tempranas y hay vestigios de la fase cerámica denominada Capacha, que data del año 1500 antes de nuestra era. La evidencia arquitectónica en la superficie de esta zona arqueológica corresponde al horizonte clásico, pero su máximo esplendor fue en el periodo comprendido entre el 700 y el 900 de nuestra era.

la-campana-2

En La Campana sobresale la presencia de tumbas de tiro, ofrendas con piezas de cerámica, proyectos de drenaje pluvial y un centro religioso administrativo con muchos monumentos.

En la economía y desarrollo de La Campana influyó su situación geográfica en el valle de Colima, pues allí fue donde convergieron tanto mercancías de lujo procedentes de las costas occidentales del centro de México, como productos agrícolas, materias primas de la región y maravillosas obras escultóricas en arcilla para su comercialización.

En las edificaciones se emplearon cantos rodados de diversos tamaños, obtenidos de ríos, algunos de ellos muy lejanos. Para unir las piedras y levantar los muros a diversas alturas, utilizaron arcilla mezclada con restos vegetales, las superficies se cubrieron con enjarres aplanados de lodo, los cuales se sometieron a la acción del fuego para que endureciera y agarrara la calidad requerida.

Es probable que su decadencia estuviera relacionada con los terremotos que afectaron el centro ceremonial, quedando sólo algunos grupos asentados hasta el momento de contacto con los españoles, quienes hallaron el sitio en 1524.