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Solo quienes ya empiezan a tener una cierta edad se acordarán de “El Show de la Pantera Rosa”, una serie de animación emitida en los años setenta.

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Además de la pegadiza canción que animaba la presentación de cada capítulo, muchos recordarán el extravagante coche en el que viajaban la homónima protagonista de la serie y el inspector Clouseau.

Se trata de un automóvil muy estrafalario diseñado por Bon Reisner California Show Cars, aunque algunos medios lo han atribuido Jay Ohrberg, creador de vehículos cinematográficos tan míticos como el Ford Gran Torino de Starsky & Hutch, el DeLorean de Marty McFly en la saga Volver al Futuro o el Troncomóvil de Los Picapiedra.

Destacaba su color rosa flamenco completamente cegador y su extraña forma que tenía mucha aerodinámica y le daba un aire de rapidez que, siendo francos, no sabemos si tenía.

El Panteramóvil se convirtió en uno de los objetos de culto con ruedas y ahora regresó a Los Ángeles después de 40 años en el extranjero, para ser restaurado en su totalidad.

Con una longitud de siete metros y una anchura de 1.82, el coche de La Pantera Rosa sorprende por la desproporción de sus formas. La parte frontal es tan larga que el puesto de conducción queda flotando.

Como cualquier limusina que se precie, ofrece todas las comodidades y lujos a sus ocupantes: vitrina con mueble bar, tapicería de satén con cojines a juego, alfombra de pelo suave, teléfono, televisión. No obstante, en el interior carece de asientos y los ocupantes se acomodan en el piso.