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La primera misión espacial de la historia en alcanzar un cometa, escoltarlo en su viaje alrededor del Sol y lanzar un módulo de aterrizaje sobre su superficie llegó ayer a su fin.

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¡Misión cumplida! Con este mensaje en más de 30 idiomas los miembros de la misión Rosetta confirmaban el viernes en Twitter que la misión llegaba a su fin. Este histórico proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA) concluyó según lo previsto, con el impacto controlado de la nave sobre el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko, al que estuvo analizando durante más de dos años.

Tras el silencio que acompañó los últimos minutos de la misión en el centro de control de la ESA en Darmstadt (Alemania), la confirmación del final llegó a las 6:19 horas (tiempo de México) cuando se verificó la pérdida de la señal de Rosetta tras el choque.

La última foto que tomó fue a 1.2 kilómetros antes de impactar la superficie del cometa, es decir, a cinco segundos del mismo y con velocidad de 90 centímetros por segundo. Toda la información recolectada fue enviada a la Tierra antes del impacto, ya que a partir de ahora no será posible comunicarse con la nave espacial.

Desde su lanzamiento en 2004, Rosetta completó seis órbitas alrededor del Sol. En su viaje de casi 8,000 millones de kilómetros, la sonda sobrevoló tres veces la Tierra y una vez Marte, y se encontró con dos asteroides.

La nave resistió 31 meses de hibernación en el espacio profundo durante el tramo más distante, antes de despertar en enero de 2014 y, finalmente, llegar al cometa en agosto de ese mismo año.

Tras convertirse en la primera nave espacial en orbitar un cometa y en la primera en enviar un módulo de aterrizaje, Philae, en noviembre de 2014, Rosetta siguió monitorizando la evolución del cometa durante su máximo acercamiento al Sol y más allá.

La decisión de finalizar la misión sobre la superficie de 67P obedeció a que Rosetta y el cometa van a volver a abandonar la órbita de Júpiter. A una distancia del Sol muy superior a la alcanzada hasta ahora, la sonda no recibiría energía suficiente como para funcionar.

Además, los operadores de la misión se enfrentaban a un periodo inminente de meses en los que el Sol quedaría cerca de la línea de visión entre Rosetta y la Tierra, lo que habría dificultado cada vez más las comunicaciones con la sonda.