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La junta de gobierno de Banco de México decidió subir su tasa de interés de referencia en medio punto porcentual, el tercer incremento del año, a fin de asegurar que la caída del peso contra el dólar no genere presiones inflacionarias futuras.

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Con el aumento, la tasa de referencia de México pasó de 4.25 hasta 4.75%, un nivel no visto desde hace siete años. La última vez que esa tasa alcanzó ese nivel fue el 17 de julio de 2009, cuando Banco de México la recortó en 0.25 puntos para dejarla en 4.5%.

“Con esta acción, se busca contrarrestar las presiones inflacionarias y mantener ancladas las expectativas de inflación”, dijo Banco de México en el comunicado con el que reveló que ha optado por cambiar su postura monetaria, que aunque no definió parecería ser ya ‘restrictiva’.

Los miembros de la junta agregaron en el comunicado que los riesgos de corto plazo para la inflación han aumentado “derivado de la incertidumbre asociada al entorno externo”.

“No se puede descartar que la moneda experimente depreciaciones adicionales y que ello afecte las expectativas de inflación y el comportamiento de esta última”, agregó el instituto central.

En particular, los miembros de la junta de gobierno de Banco de México destacaron los impactos negativos que podría tener sobre el peso y la economía mexicana el desarrollo del proceso electoral estadounidense.

Muchos en México atribuyen la reciente caída del tipo de cambio contra el dólar a los avances que ha tenido el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald J. Trump, en las preferencias electorales.

Las posturas antilibre comercio y antitrabajadores migratorios de Trump han generado gran nerviosismo en México. Si el candidato republicano gana la presidencia estadounidense es probable que busque renegociar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte que firmaron hace 23 años México, Canadá y Estados Unidos, algo que podría ser muy disruptivo ya que cerca de 80% de las exportaciones mexicanas se envían al país vecino del norte.

Además, es también probable que Trump busque deportar a más trabajadores mexicanos sin documentos en Estados Unidos, una medida que podría también generar problemas sociales y económicos al país, dado que algunos estudios estiman que hay 11 millones de mexicanos en Estados Unidos sin papeles para residir allá.

Así, ante la incertidumbre que aún existe sobre el resultado de la elección presidencial y sobre las posibles repercusiones negativas que podrá tener sobre la moneda mexicana, las autoridades optaron por subir su tasa de referencia para intentar evitar que el tipo de cambio se debilite más.

“Persiste el riesgo de que la volatilidad en los mercados financieros internacionales y nacionales se recrudezca”, agregó el instituto central en su comunicado. “Esto, sobre todo si se agudiza el nerviosismo derivado de las posibles consecuencias del proceso electoral en Estados Unidos, cuyas implicaciones para México podrían ser particularmente importantes”.

En lo que va del año, el peso ha caído poco más de 11% contra el dólar, lo que para las autoridades podría provocar presiones inflacionarias futuras, aun cuando hasta ahora ese movimiento cambiario no se ha trasladado a precios.

“Hasta el momento, no se han manifestado efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios de la economía”, dijo Banco de México.

Claro que algunos analistas no están seguros que con el alza a la tasa de referencia, las autoridades monetarias logren fortalecer al peso lo suficiente como para contener los riesgos de una mayor inflación.

“Lo cercano de la contienda electoral en Estados Unidos y la alta probabilidad de que la Fed aumente tasas en diciembre próximo, hace probable esperar otro incremento de tasas en México antes de que termine el año”.

Ese posible aumento a las tasas en Estados Unidos fue también otro de los argumentos que emitió Banco de México para justificar el alza a las tasas aun cuando no se vean aún presiones inflacionarias en el país.

“A este ambiente también contribuirían las medidas de normalización de la postura monetaria que se espera que la Reserva Federal adopte durante el resto del año y meses subsecuentes”, dijo el banco central mexicano en su comunicado.

La otra variable que para el banco central podría generar presiones contra el peso y por lo tanto contra la inflación, es la evolución de los precios del petróleo en los mercados internacionales.

Por lo general, las caídas en las cotizaciones del crudo debilitan al peso por la impresión de que México recibirá menos dólares por sus exportaciones petroleras. El peso podría también verse presionado por “la posibilidad de caídas adicionales en los precios del petróleo”, dijo Banco de México.

Con el nuevo aumento a la tasa de referencia del banco central mexicano, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se amplió 1.5 puntos porcentuales desde que ambos bancos centrales subieran sus tasas de interés en un cuarto de punto porcentual en diciembre de 2015.

Para las autoridades monetarias mexicanas, ese diferencial podría contener hasta cierto punto la debilidad del peso al hacer mucho más atractivos los instrumentos denominados en pesos frente a aquellos denominados en dólares, por el diferencial de tasas entre ambos instrumentos financieros.

 

Vía Sentido Común, Content Partner de Urban360 www.sentidocomun.com.mx