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Desde hace unos años es evidente que son cada vez más las personas que optan por dejar de lado la leche de vaca, ya sea por ser intolerantes a la lactosa o simplemente por decisión propia, y optan por leches vegetales como la de coco, soya o almendras.

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Prepararlas es mucho más simple de lo que uno se puede imaginar, en especial, la leche de almendras casera. Seguro que una vez que la pruebes jamás volverás a comprarla en la tienda, y si conoces los beneficios nutricionales de la leche de almendras, entonces tienes más motivos por los cuales elegirla.

Para prepararla necesitas:

– 1 taza de almendras crudas

– 3 tazas de agua potable, más agua extra para remojar las almendras

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Para poder preparar la leche de almendras, más allá de las almendras, es fundamental contar con una licuadora, un colador y un lienzo para filtrar la leche.

Antes de comenzar, hay que remojar las almendras durante toda la noche; para ello se colocan en un recipiente y se cubren con agua y luego se llevan al refrigerador hasta el otro día.

A la mañana siguiente escurre y enjuaga las almendras. Coloca las almendras hidratadas en la licuadora junto con las tres tazas de agua potable; si quieres una leche de almendras más espesa usa solo dos tazas.

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Licua primero a velocidad baja y luego a velocidad alta hasta que las almendras estén bien trituradas. Tiene que quedar una mezcla blanca y espumosa.

Coloca el lienzo sobre el colador y el colador sobre un recipiente amplio en el que pueda entrar toda la leche. Filtra la leche de almendras y escurre bien el lienzo para poder extraer la mayor cantidad de líquido.

Tu leche de almendras casera ya está lista, recuerda mezclar bien antes de usar porque es normal que se asiente, ya que es una preparación natural, refrigera y consume dentro de los siguientes cinco o seis días aproximadamente.