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Los adolescentes tienen conductas que muchas veces como padres no logramos comprender. Debemos saber que muchas de sus reacciones son comunes, dado que otros chicos de su edad también las expresan y que las causas que las ocasionan suelen ser las mismas.

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Los jóvenes suelen tomar decisiones basadas en su estado de ánimo y, debido a que su cerebro está todavía en desarrollo, no son muy conscientes de las consecuencias que acarrean dichas decisiones.

Una de las maneras de llamar la atención o de superar sentimientos negativos es lo que yace detrás de los comportamientos autodestructivos. El odio y desprecio por sí mismo con una baja autoestima y sentido de culpa generan un rechazo por el propio cuerpo que los jóvenes logran calmar tomando estas actitudes.

Otra de las posibles causas que conllevan a miles de jóvenes a hacer de esta mala conducta un estilo de vida, son las redes sociales. Los adolescentes al estar desarrollando su identidad e intentando conformar su propia visión del mundo, observan e imitan muchas de las tendencias que se encuentran en las redes sociales, por ejemplo el cutting.

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La autolesión es la acción de dañarse intencionalmente a uno mismo, con el objetivo de aliviar algún tipo de sufrimiento, como puede ser desgarrar la piel con objetos cortantes, quemarse la piel con cigarrillos, hasta el extremo de golpear la cabeza contra la pared. De los muchos tipos de estas lesiones, el corte de la piel es el más común y muchas veces los adolescentes que lo realizan tienden a esconder sus heridas de la vista de los demás.

Lamentablemente, la cantidad de jóvenes, especialmente mujeres, que se autoflagelan ha aumentado en las últimas décadas, y las estadísticas hablan de que una de cada ocho jóvenes se ha autolesionado en algún momento.

Una parte muy importante del rol de ser padres es poder prevenir situaciones que puedan poner en peligro la salud y la vida de nuestros hijos. Y eso sólo se logra estando atentos a las señales y manejando información. ¿Qué hacer en estos casos?

– Comunícate con tu hijo cuando estés tranquilo, el gritar solo empeora el conflicto. Gánate su confianza y muestra una actitud abierta para que se acerque a ti y se anime a contarte por qué cree que lastimarse está bien y por qué razón lo hace.

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– Sincérate con él y dile que estás preocupado/a y quieres ayudarlo. Hazle saber que estás dispuesto a ayudar y que esas son las únicas motivaciones que tienes. Debe saber que no lo castigarás por ello, sino que lo amas y deseas ayudarlo.

– Pregunta qué necesita y averigua sus necesidades, puede que sean emocionales por tener dificultad para el manejo de una situación dolorosa, sienta odio consigo mismo o ira. Debes ayudarlo a confrontar las situaciones, mantente a su lado y, si es posible, pide ayuda profesional. También puede que solo trate de llamar tu atención y obtener un capricho. Si este es el caso, necesitas fijar límites y hablar seriamente al respecto con él.

Es importante que sepas que el indicio de cortes y autolesiones no siempre indica una conducta suicida. Por lo que el primer paso a seguir luego de haber hablado con él/ella es un terapeuta. El joven debe decidir no continuar con esta conducta dañina y es paso muy grande a dar por sí solo.

Cuando la conducta no cambia y se convierte en una adicción, hay medidas más drásticas que tomar. Ya ha pasado a mayores y es hora de que comience terapias de grupo y un programa intensivo para su recuperación total. Su terapeuta sabrá guiarte en este proceso y es importante que cooperes por el bien de la salud emocional de tu hijo, solo así saldrá adelante.