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José de Jesús Alfaro Siqueiros, más conocido como David Alfaro Siqueiros, nació en Camargo, Chihuahua el 29 de diciembre de 1896. Uno de los artistas plásticos más destacados que ha dado México, considerado entre los tres principales exponentes del Muralismo mexicano, junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco.

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Subordinada de la estética expresionista y la retórica declamatoria que le exigía su radicalismo político, su pintura aunó la tradición popular mexicana con las preocupaciones del surrealismo y el expresionismo europeos.

Con apenas dieciséis años, se alistó en el ejército constitucionalista para luchar por la Revolución, una experiencia que le llevaría a descubrir y mezclarse con las clases trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los indígenas, pero sobre todo, a tener un acercamiento con las enormes tradiciones culturales de nuestro país, particularmente en lo que se refiere a las civilizaciones precolombinas.

Si importante fue la influencia de esto, no lo fue menos la huella que dejaron en él los tres años que pasó en Europa, hacia donde partió en 1919. La suma de ambas experiencias determinó por igual su pensamiento artístico, que cristalizó en el manifiesto que publicó en Barcelona en la revista “Vida Americana” en 1921, coincidiendo con los primeros encargos de Vasconcelos.

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Sin embargo, pronto se deterioraron sus relaciones con el gobierno. Su afiliación al Partido Comunista de México, su decisiva participación en la fundación del Sindicato de artistas y de su periódico “El Machete”, junto a la creciente oposición a la política oficial manifestada a través de sus artículos, hicieron que dejara de recibir encargos a partir de 1924 y que decidiera dedicarse exclusivamente a las actividades políticas.

Siqueiros reiniciaría su trayectoria artística en los años treinta, pero fue la militancia ideológica la que determinó el rumbo de su vida. En 1930, tras pasar varios meses en la cárcel por su participación en la manifestación del 1 de mayo, Siqueiros fue mandado al exilio interior en Taxco. En 1936 volvió a luchar, esta vez en la guerra civil española, al lado del ejército republicano. De 1940 a 1944 estuvo desterrado en Chile por su participación en el asesinato de Trosky y en 1960 fue encarcelado de nuevo acusado de promover la “disolución social”.

Para Siqueiros, el socialismo revolucionario y la modernidad tecnológica eran conceptos íntimamente relacionados. Estaba convencido de que la naturaleza revolucionaria del arte no dependía tan sólo del contenido de sus imágenes sino de la creación de un equivalente estético y tecnológico en consonancia con los contenidos. Toda su vida artística estuvo presidida por la voluntad de crear una pintura mural experimental e innovadora.

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La integración de todas las artes que Siqueiros anheló a lo largo de toda su vida, pudo hacerse realidad en el proyecto que ocupó sus últimos años: el Polyforum Cultural Siqueiros. El edificio, concebido por el mismo Siqueiros, posee doce lados totalmente cubiertos por murales, cada uno con un tema diferente. En el techo abovedado del piso superior pintó “Marcha de la humanidad en América Latina hacia el cosmos”, para cuya contemplación los observadores se colocan sobre una estructura móvil que gira siguiendo el sentido narrativo de las imágenes y que permite al espectador “transitar” por el relato mientras un juego de luz y sonido hace más vívida la experiencia.

Si bien la grandilocuencia del proyecto no alcanzó altos niveles estéticos, supuso un gran logro como empresa colectiva que aglutinó a un equipo enorme de técnicos y artistas a los que Siqueiros supo infundir el gran ideal de un arte tecnológica y socialmente revolucionario.

Finalmente, David Alfaro Siqueiros falleció en Cuernavaca el 6 de enero de 1974, y fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres.