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¿Te asaltan las ganas de comer cualquier cosa después de hacer ejercicio? ¿Temes estropear el esfuerzo que has hecho en el gimnasio cada vez que abres la alacena? Si al volver del gym sufres unas ganas compulsivas de comer, apúnta estos consejos para evitar la ansiedad. 

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Conoce tus límites en el gimnasio

Un error muy común es entrenar por encima de las posibilidades con la esperanza de conseguir resultados más rápidos. Además, es contraproducente entrenar con el estómago vacío, pues al salir del gimnasio sentirás la necesidad de comer todo lo que te pongan delante. Entrenar sin comer es un modo seguro para el atracón post gym.

Come siempre antes de ir al gimnasio

Tienes dos opciones; comer algo ligero de modo regular durante todo el día, de modo que el organismo tenga las proteínas y nutrientes suficientes para el entrenamiento, o tomar una barrita antes del entrenamiento que sea baja en calorías, pero que dispare tus niveles de energía y proteja tu musculatura.

Mantén la hidratación

Un cuerpo bien hidratado siempre va a rendir mejor. Por eso debes tomar agua entre los entrenamientos, e incluso durante la práctica de ejercicio. El agua, además de disparar tu energía, te ayudará a mantener la sensación de saciedad. Si tomas agua fría obligarás al organismo a quemar más calorías.

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Incrementa el contenido de fibras de tus comidas

La fibra te mantendrá lleno durante más tiempo y espaciará los viajes desesperados a la cocina. Muchas veces no comemos por hambre sino por aburrimiento, así que tener en el refrigerador alimentos bajos en calorías y ricos en fibra nos ayudará a no engordar aún cuando nos podamos evitar comer de más.

Come menos y con más frecuencia

Esta es una de las reglas de oro para perder peso y activar el metabolismo. Comer hasta cinco veces al día. Si solo ingieres dos comidas contundentes al día acabarás engordando. Si estás entrenando regularmente nunca debes saltarte las comidas. Al contrario, debes hacer más comidas, cada tres o cuatro horas, aunque en cantidades más pequeñas.