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Es muy común que en varias zonas del Estado de México existan -entre avenidas, casas o construcciones- algunas zonas arqueológicas, pues no hay que olvidar que ahí era el lugar de asentamientos prehispánicos, por la bondad del clima y la naturaleza. Es el caso de la Zona Arqueológica El Conde, en el municipio de Naucalpan.

el conde 1

Este sitio prehispánico comprende una plataforma cuadrangular, donde en la época prehispánica estaba un tecpan o palacio de la nobleza, y es uno de los últimos ejemplos que existen de arquitectura civil del Postclásico Tardío.

Se cree que fue la cultura Tlatilca (entre 1300 y 1400 a.C.), la que desarrolló este lugar; sin embargo, también se tienen evidencias que fueron los Olmecas quienes desarrollaron mucho más esta zona. Pero los que realmente disfrutaron de este lugar fueron los chichimecas, quienes conquistaron la plaza y la dejaron como la vemos hoy.

La zona arqueológica recibe este nombre por Manuel Conde, quien vivía en lo alto de la colina, también conocida como el “Cerrito del Conde”, aunque el descubridor del sitio fue el arqueólogo Manuel Gamio, quien estableció que el lugar fue construido durante el Periodo Postclásico.

La estructura principal es muy parecida al palacio de Netzahualcóyotl en el Mapa Quinatzin, con espacios para las habitaciones del gobernante y otros para asuntos públicos y tareas administrativas.