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Vivir de prestado o arañando la cartera es una historia que muchos vivimos con frecuencia a finales de quincena.

quincena 1La pérdida de poder adquisitivo achacada a la inflación, aunado a una mala administración son los responsables de que vivamos “de prestado” antes de que depositen nuevamente la nómina. Digamos que se junta el hambre con las ganas de comer.

Si eres de los que ya se gastaron toda la quincena el día dos, quizá debas revisar la forma en la que gastas y tus prioridades al momento de administrar tu sueldo. Recuerda que no siempre se tiene una situación estable económicamente y que hay que gastar de manera inteligente para cuando haga falta, así que te damos unos sencillos consejos para que hagas rendir tu quincena:

– Ahorra pero con una meta: Expertos en finanzas dicen que se debe ahorrar un 10 por ciento del sueldo, esto es por si se llegara a presentar una emergencia. Un tip para ayudarte a ahorrar es tener una meta clara. Un viaje, una maestría, un aparato de gimnasio. Si tienes claro cuánto cuesta y pones un plazo para juntar el dinero, será más fácil, y siempre tendrás ese colchoncito por si te caes.

– Evita los gastos hormiga: Cosas como lavar el coche en el autolavado, pasar cada día por cigarros y que se te pegue una golosina o comprar palomitas en el cine cuando ni hambre tienes pueden poco a poco terminar con tu quincena. Siempre pregúntate si algo que vas a comprar lo quieres o lo necesitas, a menudo esos gastos mínimos son los más peligrosos.

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– Cuida tu salud: Muchas personas creen que un seguro de gastos médicos es un lujo. No, la salud es primordial y sale más caro estar pagando imprevistos que tener un seguro que se adapte a tu presupuesto y estilo de vida. Entre jarabes para la gripe, pastillas del día siguiente y cualquier cosa de farmacia, el chiste te sale muy caro.

– Reconoce las verdaderas ofertas: Casi a diario pasas por una mueblería que anuncia 70 por ciento de descuento y así pueden pasar muchos años. Comprar en oferta es una buena idea pero hay que fijarse si vale la pena. A veces sólo bajan unos centavos o lo suben una semana de precio y luego lo regresan “de oferta” a su precio original.