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Perdonar… ¿Es difícil, imposible, fácil o solo para algunas personas? 

Perdonar

Según el diccionario, perdonar es “olvidar la falta que ha cometido una persona contra nosotros o contra otros y no guardarle rencor ni castigarla por ella”; también es definido como “librar a una persona de un castigo o una obligación”.

Olvidar la falta… se escribe fácil pero no lo es. Todos hemos estado en una situación en la que alguien nos lastima o daña ya sea física o emocionalmente y la gran mayoría sabemos que no es fácil olvidar dicha acción, mucho menos perdonarla y seguir adelante. Incluso, contrario a lo que pudiera pensarse, es mucho más difícil perdonar cuando la acción que nos hirió proviene de un ser querido que de un perfecto extraño.

Pero, ¿por qué no es fácil perdonar ni pedir perdón?

Nos cuesta pedir perdón por vergüenza en algunos casos, y soberbia en otros. Por miedo a perder (dinero, estatus, relaciones). Creemos que si admitimos nuestra falta, la otra persona no querrá saber ya nada de nosotros o nos verá de una manera diferente.

Pero también porque, en muchas ocasiones, creemos que no hemos cometido falta alguna. Nuestra soberbia no nos permite ver que hemos lastimado a otros, que nos equivocamos. Y si nos damos cuenta, somos demasiado orgullosos para acercarnos a la otra persona y expresarle nuestro arrepentimiento.

Ahora bien, si es difícil pedir perdón, mucho más lo es perdonar. Confundimos perdonar con olvidar, con dejar pasar desapercibida una ofensa, o disimularla. Perdonar tampoco significa, en algunos casos, que sigamos manteniendo una relación con quien nos hizo daño.

Perdonar no es olvidar, es recordar sin que te duela. Como la herida de una cirugía, no negamos que pasamos por ella, la vemos, la podemos palpar, pero ya no lastima más.

Perdonar es soltar el deseo de venganza que sentimos ante una ofensa o agresión, es liberar al otro de la carga, pero sobre todo, liberarnos a nosotros mismos. Perdonar, ni siquiera implica que el otro deba enterarse que lo hemos perdonado, es un acto consciente y libre por el cual decidimos dejar atrás esa situación para que no nos siga envenenando.

Perdonar es básico para poder disfrutar de una vida más plena, es entender que nosotros somos quienes dejamos que las situaciones o personas nos afecten, es dejar de vivir en el pasado, de escarbar en situaciones que ya no tienen remedio, para comenzar a vivir plenamente nuestro presente.

“El perdón es el agua que extermina los incendios del alma”, dice una frase. Atrévete a perdonar y a liberarte de rencores y odio, los cuales no le hacen tanto daño al otro, como te lo hacen a ti mismo.