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Por fin llega el ansiado momento: la entrevista de trabajo. El reclutador nos despide con un ambiguo “te llamaremos”. Pasan los días, el teléfono no suena y el candidato se pone nervioso. ¿Por qué no me llaman? ¿Debería llamar yo? Un dilema que resultará familiar para muchas personas en busca de empleo.

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Al finalizar una entrevista de trabajo no todo el mundo tiene claro si el reclutador se ha llevado una buena impresión de ellos. Existen dudas sobre si debemos seguir esperando una respuesta o ser proactivos, llamando nosotros mismos a la empresa para obtener información sobre cómo avanza el proceso de selección. En cualquier caso, te recomendamos seguir estos tres consejos básicos:

– Analiza tu actuación en la entrevista: Una autoevaluación te servirá para ir mejorando en el trabajo de buscar empleo. Analiza los resultados, anota tus puntos fuertes y débiles. Esto puede servirte para una segunda entrevista o para próximas entrevistas en otras empresas. Puedes preguntarte qué aspectos de tu CV le parecieron más interesantes al seleccionador, qué preguntas te costó responder, si te sentiste seguro al hacerlo, si dejaste claras tus aspiraciones, si te quedaron dudas sobre los aspectos de la oferta y en qué puedes mejorar o en qué fallaste.

– Envía una carta de agradecimiento: Muy pocos candidatos suelen enviarla, de manera que es muy probable que destaques entre el resto de aspirantes. La carta o el e-mail debe ser breve, cordial y neutro, reafirmando tu interés por el puesto de trabajo. En ella, puedes agradecer el tiempo y la dedicación del entrevistador, recordando cuando tuvo lugar la entrevista y en referencia a qué puesto vacante. Recuérdale al entrevistador que sigues interesado en el puesto ofertado y en las futuras vacantes que puedan surgir dentro de la empresa.

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– Prepárate para la respuesta: A nadie le gusta dar malas noticias por teléfono. Por lo general, aunque siempre existen excepciones, las empresas no suelen llamar a los candidatos no seleccionados. Es más habitual el envío de una carta o e-mail en el que la empresa agradece tu tiempo. No obstante, si consideras que el proceso se alarga mucho puedes llamar a la persona que te entrevistó o enviarle un correo para obtener noticias, aunque no hay que ser demasiado insistentes. Ante una negativa debes evaluar de nuevo tanto la entrevista realizada como tu CV, e intentar descubrir qué elementos de tu presentación fallaron y por qué no encajaste en el puesto al que optabas.

Este análisis te permitirá mejorar las futuras entrevistas e incluso replantearte tanto el enfoque de tu currículum como los puestos a los que quieres acceder.