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Ha llegado una de las fechas más importantes del calendario y quizá la que más disfrutamos en términos de alimentos, pero también en la que padecemos muchos malestares, porque al querer comer todos los platillos que no comemos durante un año, exageramos en las porciones y nuestro estómago nos pasa factura.

cena navideña

Malestar gastrointestinal, hinchazón, estreñimiento, pesadez, entre otros, son algunos de los efectos que trae consigo una ingesta abundante en muy poco tiempo, lo que impide que disfrutemos de la tan esperada cena de Navidad junto a nuestros seres queridos, por ello, es de real importancia comer con moderación.

Sin dejar de disfrutar de platos típicos de esta época del año y para poder sacar el máximo provecho a la reunión con amigos y familiares, es importante saborear las preparaciones preferidas pero no descuidar la cantidad ni la velocidad con que comemos, pues de ello depende en gran medida el proceso digestivo.

Para que el antojo y las ganas de comer de todo esta Navidad no obstaculice el proceso digestivo, te dejamos unos prácticos consejos:

– No pierdas de vista lo que bebes y comes: Aunque generalmente estamos ocupados dialogando con otras personas o realizando actividades durante la celebración, no debemos perder de vista lo que bebemos y comemos, pues al no llevar el registro de lo consumido, podemos comer mucho más.

– Mastica bien y come despacio: Comer despacio y masticar bien no sólo nos ayudará a registrar lo que comemos y a controlar mejor la cantidad a consumir, sino que además, favorecerá el trabajo digestivo.

cena navidad 2013

– Come siempre sentado: Siempre que tengamos la posibilidad, hay que comer sentado en la cena de Navidad. Es otra buena manera de favorecer el autocontrol de lo que consumimos.

– Empieza a comer lo que más te gusta: Si te encuentras en una cena donde hay variedad de platillos para escoger, siempre lo mejor es comenzar a consumir aquello que más nos gusta, de lo contrario, comeremos mucho antes de llegar a aquello que realmente deseamos y calma nuestros deseos de comer.

– Escucha a tu propio cuerpo: Si nos detenemos unos segundos después de cada ingesta, es probable que podamos escuchar a nuestro cuerpo y detectar si realmente tenemos hambre o si por el contrario, sólo tenemos antojo.

Con estos consejos podemos lograr una comida moderada en Navidad con la cual disfrutar de la celebración, las personas que integran la misma así como de los platos allí presentes sin sufrir horas después malestares a causa del elevado y mal consumo de alimentos y bebidas.