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Ventilar una vivienda es imprescindible para tener una vida saludable y disfrutar de nuestro espacio. Los hogares que no poseen una buena ventilación natural deben buscar distintas soluciones. 

ventilar casa

Una ventilación incorrecta significa la existencia de un aporte insuficiente de aire exterior. Esto puede provocar problemas de índole respiratorio, con especial incidencia en los meses de invierno, la época del año en la que más tiempo pasamos en recintos cerrados. El aporte de aire exterior debe ser suficiente para diluir los contaminantes que afecten a nuestra salud.

Aunque parezca mentira, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la concentración de contaminantes en el interior puede llegar a ser 100 veces mayor que en el exterior, y este dato es muy importante ya que pasamos más del 80% de nuestro tiempo en espacios interiores.

Entre los factores que intervienen en la contaminación del aire interior se encuentran los productos de combustión que facilitan la presencia de óxidos, además de tener un efecto asfixiante y muy peligroso para los habitantes de la casa; el humo de tabaco, que representa una mezcla compleja de productos químicos, y el uso de productos cotidianos tales como pinturas, barnices, solventes, aerosoles, etc.

Para mejorar la calidad del aire que respiramos en casa, primeramente hay que buscar la mejor orientación para que el aire circule mejor; utilizar combustibles limpios y cuidar el mantenimiento de los sistemas de calefacción, ventilar la vivienda mediante puertas y ventanas. De esta manera, llenamos la casa de aire fresco y eliminamos los malos olores; y utilizar humidificadores, los cuales aumentan la humedad del aire de manera inocua mediante la emisión de vapor.

En invierno, a causa de la escasa ventilación y del funcionamiento de la calefacción, el aire se reseca, pudiendo provocar irritaciones de piel y garganta. Controlar la humedad supone un ahorro de dinero y energía, ya que, al humidificar el aire seco, el calor corporal aumenta y podemos bajar el termostato de la calefacción sin perder sensación de confort térmico.