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Todos queremos que nuestro esfuerzo tenga el mejor resultado, y cuando la tarea nos apasiona, nos empeñamos aún más por alcanzar el objetivo y sobrepasarlo; sin embargo, la exigencia que existe por ser mejores cada día, por estar mejor preparados, o incluso aceptarnos más, vuelve imposible la meta.

perfeccionismo

Si bien, muchos perfeccionistas han llegado a la cima, conseguido el éxito y realizado sueños, lo cierto es que en exceso es una enfermedad que hay que prestarle mucha atención. Aunque no lo parezca, el perfeccionismo puede llegar a ser una “cualidad” muy perjudicial que podría deteriorar la salud y las relaciones interpersonales.

El perfeccionismo es una fobia a cometer errores y produce un sentimiento de que si hay alguna equivocación será catastrófico. La realidad es que como en todas las cualidades, malestares y vicios, hay unas categorías que marcan la diferencia, y el perfeccionismo no se queda atrás.

Existen dos tipos de perfeccionistas. El primer tipo es el llamado “perfeccionistas adaptativos”. Son aquellos que tienen estándares muy altos y usualmente los cumplen, además, tienen tendencias perfeccionistas, pero esas tendencias no dirigen sus vidas. En definitiva, son aquellos perseverantes.

El segundo tipo son los “perfeccionistas inadaptados”. Son los que necesitan ser los mejores en todo, y si cometen un error, es una crisis. Pero no es solo sobre cómo se perciben ellos, sino cómo los otros los perciben también. Creen que perderán el respeto de sus allegados si llegan a fracasar.

Esto puede llegar a ser un problema serio cuando se sale de las manos y quienes sufren de esta patología desarrollan similitudes negativas, entre ellas la inseguridad, baja autoestima y ansiedades.

Además, existen cinco características que desarrollan estos minuciosos en potencia que terminan por conducir a un bajo rendimiento:

– Procrastinación: Es sencillamente la actitud de postergar o “dejar para mañana” las cosas. Usualmente, se excusan en que las condiciones del momento no son las adecuadas para empezar un trabajo.

– Miedo al fracaso: Desafortunadamente, es una condición psicológica que también es definida como el “autosabotaje”. También, se identifica como un miedo al éxito, pues consciente o no, la persona arruina toda posibilidad para alcanzarlo; es decir, despliega todas las acciones necesarias, muchas veces con tesón y esfuerzo, para alcanzar un objetivo anhelado y cuando lo logra, lo pierde.

– Mentalidad “todo o nada”: Tal cual, o lo consiguen todo o lo dejan tirado una vez se dan cuenta que no van a hallarlo a su medida y bajo sus condiciones.

– Perfeccionismo paralizante: Es muy parecido al miedo al fracaso pero cuando se torna en algo físico. Es decir, no hay punto de partida, ya que se asume que todo va a salir mal. Se queda estático y ni siquiera intenta ver si se equivoca o triunfa.

– Adicción al trabajo: Los famosos “workaholics” que viven para trabajar en vez de trabajar para vivir, mientras su vida personal se va desmoronando. Manejan mucho estrés.

Las constantes críticas, alta exigencia y baja autoestima pueden minar la calidad de vida de una persona que buscar ser perfeccionista; sin embargo, si se logra entender que todo es un proceso de prueba y error, así como aprender de ello, entonces se va por el camino correcto de la superación.