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¿Se puede? Es la primera pregunta que muchos nos hacemos. Quizá no suene muy convincente, lógico o sano, pero al final, todo es posible.

amistad ex

En un mundo ideal, dos personas que compartieron un periodo de su vida como pareja, deberían poder ser amigos al terminar su relación, seguir compartiendo anécdotas y experiencias y complementarse aunque sea a la distancia. La realidad es que no siempre es sano mantener una relación amistosa con nuestras exparejas, sobre todo con aquellas con las que tuvimos una ruptura delicada.

Cuando se habla de amistad entre exparejas, existe una delgada línea que no todos tienen clara; una cosa es tener una buena relación por algún motivo en particular; y otra es ser amigos de verdad, de esos que se cuentan cosas y se aconsejan.

Una prueba para saber si podemos ser amigos de nuestro (a) ex, es decirse a uno mismo: “Mi ex está en pareja con otra persona”, y si no nos duele el estómago o no salen lágrimas de nuestros ojos, es señal de que cicatrizó la herida y quizá, estemos listos para desearle lo mejor y verlo (a) de vez en cuando.

Para que una amistad después de una relación funcione, la base principal está en establecer los puntos de manera clara, sabiendo ambas partes que se trata de eso y no de una etapa de reconquista, donde quizá nosotros por ser amables o teniendo bien en claro lo que queremos continuamos con la amistad, mientras que el otro piensa que así nos puede convencer de volver a intentarlo, lo cual sólo va a terminar mal.

Por otro lado, no siempre ambas partes deberán estar de acuerdo, quizá el otro pida seguir siendo amigos mientras que nosotros lo que deseamos es darle vuelta a la página o viceversa. Hay que saber respetar el duelo que cada persona le da al final de una relación, pero si la amistad aún con todo se da, bienvenida.