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La química del amor ha sido objeto de estudio para muchos, especialmente por parte de la ciencia debido a que hay sustancias químicas y estructuras específicas del cerebro que participan en el enamoramiento.

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Y es que ¿quién no ha sentido el revuelo de mariposas en el estómago cuando vamos a ver a la persona que nos gusta? La realidad es que nuestro cuerpo experimenta cambios más allá de “las mariposas en el estómago”.

Las tres sustancias químicas que desarrollamos cuando estamos enamorados son: dopamina, norepinefrina y serotonina. Estas tres sustancias producen muchas de las sensaciones de la pasión romántica humana.

La dopamina al elevarse hace que concentremos fuertemente nuestra atención en la persona que nos atrae físicamente. Esta sustancia produce euforia e incluso puede llegar a generar insomnio y pérdida de apetito, así como aceleración en los latidos del corazón y la respiración.

Por su parte, la norepinefrina provoca distintos síntomas dependiendo de la parte del cerebro que se active con sus efectos, entre los más frecuentes están esos que nos hacen recordar hasta el más mínimo detalle de nuestro ser amado y de los momentos que hemos pasado a su lado. También nos proporciona energía excesiva.

Por último está la serotonina, que es la sustancia que nos permite estar con esa persona el mayor tiempo posible sin cansarnos o nos hace estar pensando constantemente en él o ella.

Tristemente, después de un año con una persona, los niveles de estas sustancias caen brutalmente, pero esto nos permitirá observar a nuestra pareja en su dimensión real, sin idealizarla y conociéndola como realmente es.