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Mucho se ha discutido sobre las beneficios y las desventajas de mascar chicle, pero desgraciadamente la gente que llega a consumir este producto, en ocasiones se olvida de las reglas básicas de civilidad y lo desecha en la vía pública sin pensar que este hecho puede traer graves consecuencias, más allá de la dificultad para retirarlos.

chicle-pegado

Un chicle masticado y arrojado o pegado en la vía pública es un foco de infección y un riesgo para la salud de los habitantes, ya que puede albergar hasta 10 mil bacterias y hongos recogidos del medio ambiente en que se encuentra.

Cada chicle es un foco de contaminación ya que contiene microorganismos de la persona que lo masticó y, por ejemplo, si padece tuberculosis, salmonelosis o un estafilococo, al desecharlo en el piso esas bacterias se esparcirán en el aire y también será un acumulador del polvo y tierra.

La situación se vuelve preocupante cuando se sabe que aproximadamente 20 por ciento de la superficie del Centro Histórico de la Ciudad de México está cubierta de chicles.

A pesar de que existen máquinas especiales para desintegrarlos y removerlos del suelo, la cantidad supera el presupuesto para el mantenimiento de las máquinas y la velocidad con la que se vuelve a llenar de chicles la calle, por lo que no permite ver avances.

Si bien un chicle cuesta 25 centavos, eliminarlo del piso cuesta 75 centavos, por esta razón se recomienda evitar arrojar la goma de mascar al piso y mejor envolverla en un trozo de papel o envoltura del mismo producto y depositarla en un contenedor de basura.

La próxima vez que vayamos masticando chicle por la calle, recordemos que las enfermedades infecciosas son la causa principal de muerte en el mundo y afectan a personas de todas las clases sociales y el hecho de tirarlo en la vía pública, además de poner en evidencia nuestra falta de civismo, podría ser el principal agente infeccioso.