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Cuando nuestro hijo entra en la adolescencia comienza a descubrir un mundo nuevo: el de las relaciones sentimentales. Además, es en esta edad en la que empiezan a tener sus primeras salidas con gente del sexo opuesto, en las que interactúan y se abre la posibilidad de que se dé el primer noviazgo. 

Adolescentes-en-bicicleta

Muchas veces, a los padres nos puede asaltar la pregunta de a qué edad puede un adolescente tener novio (a), aunque es complicado saber cuándo es el momento ideal.

Tal vez la primera pregunta que debemos hacernos es si nuestro hijo es lo suficientemente mayor como para tener una relación sentimental. Para eso debemos mirar a nuestro hijo: si es una persona responsable, si se respeta a sí mismo y a los demás, y si tiene claro lo que piensa.

También, es importante entender que para un adolescente el noviazgo no es lo mismo que tal vez entendemos nosotros; en ocasiones puede significar hablar de vez en cuando, otras salir en grupo. En un primer momento, podemos poner reglas claras sobre el tipo de salidas que pueden tener, y luego ir decidiendo sobre la marcha de acuerdo al comportamiento de nuestro hijo/a.

En la actualidad, hay varias formas de comenzar un noviazgo adolescente, pero éstas difieren de las que nuestros padres e incluso nosotros mismos hemos tenido. Antes, ir al cine a ver una película o bien un encuentro en un sitio público para tomar un helado o compartir un refresco, eran formas de comenzar un noviazgo.

Hoy en día, Internet lo ha cambiado todo. Las citas online están muy de moda, las cuales tienen sus pro y sus contras. Por un lado, hay que estar atentos a la información que nuestros hijos proporcionan a la hora de entablar una relación en línea; y por otro, conocer el motivo por el cuál escogen esta forma para conocer a alguien. Puede ser que tengan miedo al rechazo o algún complejo, aunque también puede ser porque se sienten más seguros.

A pesar de que el noviazgo adolescente es algo común y necesario, hay algo en lo que posiblemente nos asalten dudas y es preferible hablarlo: el adolescente, de preferencia, no debe salir con alguien mucho mayor, pues, aunque no es regla, sí se corre el riesgo de que este tipo de relaciones conduzcan a la actividad sexual temprana y una mayor probabilidad de embarazo adolescente.

Más allá de este punto en el que podemos estar más o menos de acuerdo, hay algunos otros puntos que son claros en el proceso de noviazgo en los adolescentes: por ejemplo, la violencia, algo más común de lo que se cree y que puede afectar a uno de cada tres adolescentes en pareja. Hay que poner demasiada atención en los signos de alerta, sobre todo si se trata de que el novio o novia parezca muy controlador.

Si nuestras creencias están relacionadas con la abstinencia, también es importante que hablemos de la situación con nuestros hijos.

En caso de que una pareja no nos guste, prohibirla no es la mejor opción. Lo ideal es hacer que se sienta bienvenida en casa para poder tener medianamente controlada la situación.

Sin duda, ver que nuestro hijo o hija comienza una relación con todo lo que ello implica, puede resultar muy difícil. Por ello, es bueno que pensemos que son posibles ensayos para que conozca los éxitos y fracasos en las relaciones de cara a una vida adulta, en la que tendrá que saber cómo llevar una relación de pareja, qué pretende o espera, y cómo desenvolverse ante un vínculo sentimental.