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La primavera está a punto de hacer su triunfal aparición en el Hemisferio Norte, y en nuestro país el calor también empieza a sentirse, al punto que hace necesario comenzar a vestirse con ropa más fresca o menos prendas. Este despojo, además de la mayor exposición de la piel al sol,  ayuda a que el cuerpo se contacte con su entorno de una manera diferente. Incluso, psicológicamente también influye para que nos fijemos más en otras personas.

burro en primavera

La llegada de la primavera supone un aumento de las horas de luz y, por lo tanto, de la secreción de vitamina D. La Universidad Médica de Graz (en Austria) realizó un estudio con 2299 sujetos que demostraba que aquellos hombres que tienen altas cantidades de vitamina D también presentan un mayor nivel en sangre de testosterona (la hormona sexual masculina por excelencia) y, en consecuencia, experimentan un incremento de la líbido. A partir de marzo, los niveles de vitamina D ascienden, tras haber alcanzado sus niveles más bajos en el oscuro invierno.

Por otra parte, la exposición a la luz aumenta la secreción de endorfinas, tanto en hombres como en mujeres. Estos neuropéptidos alivian el estrés, levantan el ánimo y estimulan la respuesta sexual. De hecho, la Asociación Estatal de los Profesionales de la Sexología (AEPS) de España asegura que las consultas sexológicas suelen aumentar a partir de la entrada oficial de la primavera, que este año se produjo el jueves 20 de marzo.

Más allá de las explicaciones científicas, también se escucha la opinión de la gente. Un gran porcentaje considera a la primavera como la estación del año que es más propicia para el “amor”, por lo que es muy posible que se incline por vestir colores llamativos para atraer a esa persona con la que tanto sueñan. En una expresión, la primavera es el momento ideal para enamorarse, y volverse más vulnerable a Cupido.

Otra variante de esta frase sería la también muy conocida “La primavera, la sangre altera”.