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Las amistades, particularmente aquellas que duran a través de los años y la distancia, están construidas en gran parte sobre una base de confianza y respeto.

amigas consolandose

Se guardan los secretos y los amigos actúan de una manera apropiada entre ellos y con las personas que están alrededor de cada uno. Sin embargo, la confianza y el respeto pueden romperse cuando los secretos se ventilan o las relaciones amorosas se infringen. Superar la traición de un amigo puede ser extremadamente difícil.

La traición es una de las acciones más destructivas en las relaciones humanas. Es una grave falta que se comete violando la lealtad y la confianza que se debe guardar o tener a otra persona. Es ofender y agraviar alevosamente a la amistad, al amor o a la sinceridad.

Nos sentimos traicionados cuando se atenta contra nuestros principios o la confianza depositada, o cuando surge la deslealtad, nos mienten o engañan.

Ante la traición, dejamos de creer en la o las personas que cometieron la falta a nuestra confianza. Nos sentimos burlados, defraudados y es muy difícil recuperar la fe de nuevo en quienes nos han traicionado.

La traición produce ira y rabia en los primeros momentos, y genera de inmediato el deseo de agresión al traidor. Luego, surge el rencor y las ganas de venganza. Al mismo tiempo, trae consigo un enorme dolor, la pérdida de la confianza en la pareja, el compañero, el amigo o la entidad en quien hayamos depositado nuestra fe o esperanza. También, provoca pérdida de autoestima, sentimientos de humillación e impotencia, lo cual puede incitar la depresión.

Por su parte, el traidor pierde la amistad y el amor de sus cercanos o el respaldo de su comunidad. Si tiene conciencia, su remordimiento o el hecho de irse quedando solo, dado que poco a poco va siendo descubierto como lo que es, lo lleva a una vida muy vacía, a pesar de la riqueza que haya obtenido por sus inconsecuencias.

Desde el punto de vista legal, la traición es el “delito cometido por civil o militar que atenta contra el patrimonio público, la seguridad, la soberanía o contra el honor, y la independencia del Estado”.

Ante esto, hay que decidir si estamos abiertos al perdón y si queremos que la amistad sea reparada. Tal vez deseamos darle al amigo una segunda oportunidad, pero para esto hay que tomar tiempo para separar las emociones y las reacciones viscerales causadas por la traición.

Igual, nos puede ayudar a decidir el preguntar de frente al amigo sobre la traición. Lo mejor es mantener una confrontación de manera educada, pero a veces los sentimientos de ira y rabia pueden ganarnos, por lo que si estos se hacen presentes, lo mejor es terminar la conversación y retomarla cuando nos hayamos tranquilizado para saber realmente los motivos que llevaron a cometer este acto.

Buscar nuevas formas para hacer amigos nos puede ayudar también para reconstruir la confianza en la amistad. Con el tiempo, probablemente conoceremos a nuevas personas con las que podremos construir una relación amistosa.

Y si nuestra decisión finalmente es romper la relación y no hay reconciliación, lo mejor es retirarse de la amistad poco a poco: dejar de responder a las llamadas o a los correos electrónicos; eliminar a esta persona de las cuentas de redes sociales; y evitar hacer comentarios duros y mordaces al traidor.