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La inmensa mayoría de las personas que trabajan han sufrido en algún momento de cansancio a causa del trabajo. Hasta cierto punto, esto es una respuesta normal del cuerpo; sin embargo, cuando se convierte en una constante dentro y fuera del trabajo, estamos ante un problema que puede desencadenar una enfermedad grave.

cansancio laboral

Al hablar sobre cansancio laboral nos referimos al malestar físico, mental y/o emocional, originado en el ámbito laboral que se vuelve algo constante y duradero. No se trata del cansancio que deja nuestra jornada, sino de la sensación que experimentamos de estar hartos de nuestro trabajo y de no querer continuar con él. Incluso, puede llegar a acentuarse cuando apenas nos estamos preparando para comenzar un nuevo día.

El origen de este cansancio depende de varios factores como el agotamiento, que puede ser emocional, mental o físico y puede darnos la sensación de no tener energía o estar completamente desgastados; la falta de motivación que se presenta cuando uno no se siente entusiasmado con los proyectos a emprender; o la sensación de no valorar nuestro propio trabajo, o tener la sensación de que nuestras funciones y responsabilidades no son importantes dentro de la empresa.

También, el estrés crónico puede interferir con nuestra capacidad de prestar atención o concentrarnos. Cuando la persona está estresada, su atención se reduce para centrarse en el elemento negativo. Ello puede afectar negativamente su capacidad para resolver problemas, tomar decisiones, olvidar detalles importantes de su trabajo o tener serias dificultades para recordar cosas.

El cansancio laboral puede llevarnos a un bajo rendimiento, a tener conflictos personales que se provocan con el más mínimo detalle, a tener menos contacto con nuestros compañeros de trabajo y miembros de la familia; incluso, a involucrarnos en conductas poco saludables como beber en exceso, fumar, tener una vida demasiado sedentaria, comer mucha comida chatarra, no comer lo suficiente o no dormir lo suficiente.

sindrome burnout 2

Una vez que identifiquemos este cansancio laboral, es importante distinguir qué lo causa. Aunque parezca que alguna de las anteriores causas podría ser lo que nos desgasta, muy posiblemente también pueda ser provocado por algo físico, como una anemia, o un padecimiento psicológico, como una depresión.

Por otro lado, debemos preguntarnos desde cuándo nos sentimos así y en qué circunstancias se agrava nuestro malestar; así como qué otro tipo de síntomas tenemos además del cansancio en sí, para así descartar algo más grave que requiera asistencia médica.

Asimismo, conviene hacer una autocrítica para reconocer qué aspectos de nuestras relaciones laborales son responsabilidad nuestra. Un buen ambiente suele ser el principal motivador para asistir al trabajo, y esto sin duda, es algo que podemos promover.

Por lo general, cuando nos sentimos bien tenemos más posibilidades de explotar nuestras capacidades y ser productivos. Muy posiblemente tengamos más éxito profesional estando contentos en el trabajo que luchando todo los días con nuestros compañeros, los horarios, las actividades a realizar, etc. Por lo mismo, es de vital importancia ser honestos en nuestro análisis y así poder definir qué tipo de cambios podemos hacer para combatir el cansancio, ya que éste puede salirse del ámbito laboral y afectar nuestras vidas privadas.