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Ese tono dorado, sobre todo en verano, nos hace sentir más atractivos, y lograr un bronceado idóneo está íntimamente relacionado con la nutrición y los cuidados de la piel.

cama bronceado

Desde hace décadas, sabemos que exponer nuestra piel en exceso al sol y radiaciones puede provocar no solo quemaduras, sino también complicaciones mucho más severas como el cáncer de piel.

Mucha gente por conseguir el mejor de los bronceados y lucirlo a lo largo del año, contrata servicios que exponen su piel a radiaciones que podrían ser perjudiciales. Lo que la gente no toma en cuenta es que el bronceado de la piel es una respuesta ante la agresión y el daño de la radiación UV. El color bronceado va desapareciendo gradualmente, sin embargo, el daño producido en las células de la piel permanece y se va acumulando, porque “la piel tiene memoria”.

Para entender los motivos que llevan a numerosas personas a tomar frecuentemente sesiones en camas solares, los investigadores llevaron a cabo diferentes estudios. Estos revelaron que la exposición a la radiación ultravioleta que emite la cama solar estimula la liberación de endorfinas, hormonas que producen una sensación de bienestar. Las endorfinas causarían cierta dependencia a la cama similar a lo que ocurre con la nicotina del cigarrillo.

Más de un tercio de los adultos de los países occidentales ha utilizado una cama solar en algún momento, según demuestra una revisión de los estudios publicados. En base a estas exposiciones, los autores del estudio estimaron que la cantidad anual de cánceres de piel que podrían atribuirse a ese hábito supera a la de casos de cáncer de pulmón debido al tabaquismo en los países estudiados.

En el 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a las camas solares en la lista de carcinógenos más peligrosos, a la par del consumo de tabaco, para la salud pública. Dos años antes, un panel de expertos de la OMS descubrió que las personas que se exponen a la cama solar antes de los 30 años son un 75 por ciento más propensas a desarrollar melanoma, la forma más fatal del cáncer de piel.

El equipo estimó que 419 mil casos de carcinoma de células escamosas y casi 11 mil casos de melanoma por año podrían atribuirse al uso de la cama solar.

A esto se suma que los tanoréxicos o adictos al bronceado experimentan una pérdida de control de sus límites, el cual evita poder parar el proceso de bronceado una vez que la piel ya está morena. Dicho patrón es similar a otras adicciones como el alcoholismo o tabaquismo. Algunos síntomas que experimentan estas personas serían ansiedad excesiva por no perder el tono ganado, la competencia entre compañeros para ver quién puede conseguir el bronceado más obscuro y la frustración crónica sobre el color de la piel, cuando la persona afectada está convencida que su tono es constantemente inferior de lo que realmente es.

Después de todo esto y al margen de la moda, a menos que nuestro dermatólogo indique lo contrario, lo más recomendable es mantenerse lejos de estos aparatos.